El azafrán es la especia más valiosa del mundo y, bien usada, transforma un plato. El error más común es echar las hebras directas sin liberar su color y aroma.
Lo ideal es tostar ligeramente las hebras (unos segundos en una sartén seca o envueltas en papel sobre una fuente de calor), machacarlas en el mortero y disolverlas en un poco de caldo caliente o agua templada antes de añadirlas. Así infusionas y repartes el color de forma uniforme.
Dosis: con 0,1 a 0,15 g (una pizca generosa de hebras) tienes para un arroz de 4 raciones. Menos es más: pasarse amarga. Añádelo al caldo, nunca al final, para que dé todo su sabor.