El laurel es una hoja aromática imprescindible en guisos, legumbres, caldos, escabeches y adobos. Aporta un fondo herbal que redondea los platos de cuchara.
Lo importante es el momento: se añade al principio de la cocción para que tenga tiempo de soltar su aroma, y se retira antes de servir, porque la hoja no se come.
Una o dos hojas bastan para una olla. Si te pasas, puede amargar. Las hojas secas de buena calidad aromatizan igual o mejor que las frescas y duran mucho en la despensa.