Hay varias formas de añadir vainilla y cada una tiene su momento. La rama es la más aromática y aporta esas semillas negras tan vistosas, ideal cuando la vainilla es protagonista.
El extracto es cómodo y versátil para el día a día en bizcochos y cremas. La pasta es un punto intermedio: lleva semillas, tiñe poco y se dosifica fácil, perfecta para natillas y helados.
Como orientación, una cucharadita de pasta o de extracto equivale a una rama abierta. Añade la vainilla con el calor ya suave para que no pierda aroma.